viernes, 14 de noviembre de 2008

Démona

El era un Hombre bien parecido, las mujeres mas bellas lo codiciaban. Pero a él solo le gustaban las chicas oscuras, de mirada fija, nocturna y seductora. Una noche de brujas conoció a la chica de sus más lúgubres fantasías. Era hermosa, ojos negros, pelo negro, piel pálida, traje largo, escotado de pasional carmín. Fue amor a primera vista, si se puede decir que el amor existe. Ella lo sedujo con su bella y penetrante mirada, hasta conducir a Eli a frió apartamento.



Era de noche, se podía escuchar la presagia riza del Diablo. El llanto de los muertos, retorcidos en sus sepulcros. Ella, llevo a Eli a su alcoba y el la beso. El podía sentir fuego en sus labios. Ella lo acariciaba con furia. El la tocaba con pasión. Ella le desgarro la ropa. El suavemente la desnudo. Por un momento un demonio se apodero de Eli y pudo domar la hermosa bestia. Entre mordidas y gritos de sangre, oscuro carmín que se escure por todo su cuerpo, el sembró su semilla dentro de la bella bestia. Era la novia de su Hermano mayor, Demona. Después de nueve meses nació el fruto de la vida, y el brujo, su hermano, hizo vivir a Eli una pesadilla.

La muerte toco a Eli con sus alas, este cayo de lo alto de la torre llamada locura. Porque su hermano, el brujo, no le permitió la muerte. Sembró Mandrágoras sobre su tumba, para que sus raíces penetraran su ataúd y este no pudiera dormir el sueño eterno. Eli ahora esta atrapado en el mundo real, lleno de sufrimiento, lleno de agonía, lleno de horror. El contempla a su hijo desde la cúspide del dolor. El contempla su único verdadero amor, aquel hermoso demonio, Demona.

Fin

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Nada

No puedo decir que he escrito los versos más tristes.

Ni puedo decir que mujer ha estrellado mi memoria.

Aunque encontrado gloria

entre piernas que me estrechan.

Me han dicho te amo tantas veces

Y solo siento oscuridad.

Soy vagabundo de ensueño

buscando la mama de la noche

para embriagarme con su sobriedad.

Yo he visto las dunas

de un pueblo maldito

que consume piedras en alborotado silencio.

Frente al pabellón de los descontentos,

Fumando mi cáncer lento, muerto.

Fumo y pienso en silencio,

en criaturas de estiércol.

Todavía siento que no siento

nada.

miércoles, 5 de noviembre de 2008









Las penas se ahogan...
la pesadez sucumbe...
la hinchazon se empolva...
pero el deseo recalcitrante de tu hedor atormenta.
Me sucumbe en la dislexia trastornada,
en la que dualidad entre sexo y amor se debaten.
La solterona se engalana de bohemia,
el morbo se perfuma con rosas
y la humedad de convierte en limo.

sábado, 1 de noviembre de 2008

El Ósculo


Veo agujeros como ojos, opuestos hacia mi horizonte, en un lugar espantoso de luces fundidas. Fue allí donde ví a Sofía, pálida y trémula, sobre la tumba de su padre.

La paranoia, la duda, tocaron la inmensa puerta de hierro que yace en mi mente, el frió, el calor, se vuelven uno solo, ante el ascendente HORROR, que en mi mente habita, HORROR y mucho dolor.

Puedo percibir un tenue olor a opio y una extraña oscuridad bermeja, penetrándose bajo los poros de mi pálida piel. Mis ojos no podían creer, se negaban a creer.

“¡Me duele!” Ella grito agonizante “¡Me duele demasiado.” Llena de HORROR gritaba “¡El HAMBRE, la maldita HAMBRE, me produce dolor, lúgubre dolor.”

Ella apretó las rosas, en la lapida descansaban, las apretó, hasta enterarse sus espinas. La sangre en sus manos hizo tambalear mi cuerpo, sin quererlo vomite mi almuerzo. Ella vomito conmigo, solo que ella vomito sangre, sangre helada.

HORROR, MIEDO, ESPANTO, ¿Qué estoy contemplando? Mi amada Sofía agoniza, ¿Qué puedo hacer? Me acerque a ella, la convencí de llevarla a un hospital, pero el dolor era mas fuerte que su voluntad.

“¡Déjame! ¡No me toques! Aquí me e de quedar, sobre aquel único hombre que me supo amar.”

Sofía, porque dices tales palabras yo te amo, eres mi vida, mi todo. Nunca te lo dije, porque soy cobarde y en esta vida de falsos testimonios, lo que mas me aterra es el amor.

Entonces ella dejo de gritar, como si ya dolor no sintiese, se levanto sensualmente, lentamente. Desnudo su cuerpo ante mis ojos y bailo hacia mi, como un súcubo que danza desnudo bajo la luna. En su rostro pude ver como se apodero de ella la siniestra locura, acompañada de una sonrisa abominable.

“Héctor, acércate.” Me dijo “Yo se que me deseas desde hace tiempo.” Pone mi mano sobre su cuerpo vestido de lujuria “Yo se que anhelas mis besos, tocar mi cuerpo.” Juega con mi mente y con mis sentimientos. “Es tu oportunidad.” Tentación, cruel tentación. “Ámame, sobre esta tumba para siempre.”

Me acerque a ella, como un niño inocente que acepta un caramelo de la asquerosa mano del diablo. Sonreí a sentir su rostro. ¡Al fin era mía! No es un sueño, a pesar de ser una pesadilla. Alto pude escuchar el silencio, sus gemidos al decirme “Te quiero”.

La ame nueve veces, sobre la tumba de su padre. Aquel hombre, que convirtió a su hija en mujer nueve años. ¡Maldito sea! ¡Maldito sea! En su tumba, ¡Maldito sea!

La ausencia, la lejanía, tocaron mi mente. Entonces caí en un sueño profundo, mientras Sofía danzaba su lengua sobre mi pecho. El cielo se torno negro, el aire se lleno de azufre. Truenos ensordecedores y penumbra apocalíptica, contemple al sentir su mordida. Con una fuerza sobre humana intente liberarme en vano. Ella deseaba comerme vivo. Compartir conmigo todo su sufrimiento, sentir dolor, sentir Hambre. ¡HAMBRE, MALDITA HAMBRE! ¡Dolor, maldito dolor!

Ahora camino junto a ella sobre las tumbas de quienes eternamente sueñan. Nuestra mirada es muerta y vacía. Solamente la carne humana satisface nuestra HAMBRE. HAMBRE que nos atormenta con su dolor (su HORROR) y un aterrador placer. Mi siniestra locura, mi abominable sonrisa son ahora mi vida, mi no-vida. Te esperare en el agujero, en aquel lugar lúgubre de luces fundidas, a mi lado reposa la hermosa Sofía. Ambos nos morimos de hambre… Quiero decir nos morimos por conocerte.

FIN