Veo agujeros como ojos, opuestos hacia mi horizonte, en un lugar espantoso de luces fundidas. Fue allí donde ví a Sofía, pálida y trémula, sobre la tumba de su padre.
La paranoia, la duda, tocaron la inmensa puerta de hierro que yace en mi mente, el frió, el calor, se vuelven uno solo, ante el ascendente HORROR, que en mi mente habita, HORROR y mucho dolor.
Puedo percibir un tenue olor a opio y una extraña oscuridad bermeja, penetrándose bajo los poros de mi pálida piel. Mis ojos no podían creer, se negaban a creer.
“¡Me duele!” Ella grito agonizante “¡Me duele demasiado.” Llena de HORROR gritaba “¡El HAMBRE, la maldita HAMBRE, me produce dolor, lúgubre dolor.”
Ella apretó las rosas, en la lapida descansaban, las apretó, hasta enterarse sus espinas. La sangre en sus manos hizo tambalear mi cuerpo, sin quererlo vomite mi almuerzo. Ella vomito conmigo, solo que ella vomito sangre, sangre helada.
HORROR, MIEDO, ESPANTO, ¿Qué estoy contemplando? Mi amada Sofía agoniza, ¿Qué puedo hacer? Me acerque a ella, la convencí de llevarla a un hospital, pero el dolor era mas fuerte que su voluntad.
“¡Déjame! ¡No me toques! Aquí me e de quedar, sobre aquel único hombre que me supo amar.”
Sofía, porque dices tales palabras yo te amo, eres mi vida, mi todo. Nunca te lo dije, porque soy cobarde y en esta vida de falsos testimonios, lo que mas me aterra es el amor.
Entonces ella dejo de gritar, como si ya dolor no sintiese, se levanto sensualmente, lentamente. Desnudo su cuerpo ante mis ojos y bailo hacia mi, como un súcubo que danza desnudo bajo la luna. En su rostro pude ver como se apodero de ella la siniestra locura, acompañada de una sonrisa abominable.
“Héctor, acércate.” Me dijo “Yo se que me deseas desde hace tiempo.” Pone mi mano sobre su cuerpo vestido de lujuria “Yo se que anhelas mis besos, tocar mi cuerpo.” Juega con mi mente y con mis sentimientos. “Es tu oportunidad.” Tentación, cruel tentación. “Ámame, sobre esta tumba para siempre.”
Me acerque a ella, como un niño inocente que acepta un caramelo de la asquerosa mano del diablo. Sonreí a sentir su rostro. ¡Al fin era mía! No es un sueño, a pesar de ser una pesadilla. Alto pude escuchar el silencio, sus gemidos al decirme “Te quiero”.
La ame nueve veces, sobre la tumba de su padre. Aquel hombre, que convirtió a su hija en mujer nueve años. ¡Maldito sea! ¡Maldito sea! En su tumba, ¡Maldito sea!
La ausencia, la lejanía, tocaron mi mente. Entonces caí en un sueño profundo, mientras Sofía danzaba su lengua sobre mi pecho. El cielo se torno negro, el aire se lleno de azufre. Truenos ensordecedores y penumbra apocalíptica, contemple al sentir su mordida. Con una fuerza sobre humana intente liberarme en vano. Ella deseaba comerme vivo. Compartir conmigo todo su sufrimiento, sentir dolor, sentir Hambre. ¡HAMBRE, MALDITA HAMBRE! ¡Dolor, maldito dolor!
Ahora camino junto a ella sobre las tumbas de quienes eternamente sueñan. Nuestra mirada es muerta y vacía. Solamente la carne humana satisface nuestra HAMBRE. HAMBRE que nos atormenta con su dolor (su HORROR) y un aterrador placer. Mi siniestra locura, mi abominable sonrisa son ahora mi vida, mi no-vida. Te esperare en el agujero, en aquel lugar lúgubre de luces fundidas, a mi lado reposa la hermosa Sofía. Ambos nos morimos de hambre… Quiero decir nos morimos por conocerte.
FIN
1 comentario:
súcubo.
(Del lat. *succŭbus, según incŭbus).
1. adj. Dicho de un espíritu, diablo o demonio: Que, según la superstición vulgar, tiene comercio carnal con un varón, bajo la apariencia de mujer.
todos los dias aprendemos algo nuevo, este escrito me encanta y a su vez me transporta a mis primeros dias en el circulo literario :)
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